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Manifiesto Satsanga

 En el año 2004, un grupo de yoguis organizaron un congreso en Mallorca, con el ánimo de que fuera el origen de una federación que aunara a todas las escuelas y practicantes de Yoga de España. Fue el primer Satsanga.

Esta fue su declaración de intenciones:

MANIFIESTO SATSANGA

EL YOGA ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Los abajo firmantes, participantes del Satsanga 1, ante el momento crucial que vive la Humanidad, hacemos público este manifiesto para impulsar nuestro decidido e inquebrantable compromiso de trabajar por los objetivos a continuación expresados, e invitamos a organizaciones e individuos a sumarse a nuestro esfuerzo.

Afirmamos que el Yoga es un estado superior de conciencia al que se accede por medio de una metodología eminentemente práctica, que ha sido transmitida por miles de maestros a lo largo de más de seis mil años en que se cifra su existencia.

Comprendemos que el Yoga es patrimonio de la Humanidad y como tal, consideramos esencial admitir la diversidad de visiones e interpretaciones. La riqueza que esto implica, ofrece a todo aquel que se acerca al Yoga un mayor abanico de posibilidades para encontrar el camino más afín a su Alma. Por lo tanto, nadie debe arrogarse la facultad o el poder de juzgar o imponer qué es Yoga o no lo es. La tradición ha demostrado que al fusionarse con la experiencia personal genera cientos de definiciones, metodologías y expresiones para alcanzar el estado de UNIFICACIÓN. Así lo demuestra la amplitud y diversidad del legado que nos transmitieron nuestros antepasados y que nos transmiten nuestros contemporáneos.

Entendemos que todos los profesores de esta maravillosa disciplina tienen derecho a impartir sus enseñanzas allá donde sientan que deben hacerlo, sin necesidad de tener que pedir permiso a nadie, pues observamos que no es ni ético ni positivo crear parcelas de actuación ni dominios territoriales en el ámbito del Yoga. Nadie debe imponer la norma en ningún país desautorizando su práctica o enseñanza. El requisito fundamental de la evolución humana es el libre albedrío. Por tanto, cada uno de nosotros debe disfrutar de la libertad para aprender y practicar el Yoga que le dicte su conciencia. Los errores o aciertos, dolor o dicha de cada ser humano son la cosecha que cada uno recoge en función de la siembra ejecutada libremente.

Aceptamos y reconocemos a todas las escuelas, líneas de enseñanza y caminos de Yoga que hoy existen en el mundo, porque queremos que todo ser humano posea el derecho de conocer y elegir la fórmula y el método de aplicación de la misma, que por su idiosincrasia o interés más le convenga. Recordamos al maestro Sivananda que clamaba en su invocación universal:


¡Déjanos adorarte bajo todos los nombres y todas las formas!
¡Déjanos servirte bajo todos los nombres y todas las formas!

Propugnamos entre los profesores de esta disciplina la incorporación de los principios y códigos de acción y de relación en armonía y coherencia con las bases del Yoga, para que se pueda enseñar con el ejemplo a los alumnos. Animamos a todos los instructores del Yoga que tengamos siempre presente la siguiente máxima:”Puedes informar de lo que sabes, pero sólo puedes transmitir lo que eres”.

Sostenemos que el Yoga sólo se hace realidad a través de la experiencia personal, de la práctica, y la aplicación en la vida cotidiana de las pautas que propone. Lo contrario es sólo teoría, abstracción y conceptos mentales obsoletos.

Consideramos que no somos propietarios de nada y menos del Yoga como un estado de plenitud interior. Nos sentimos todos como caminantes eternos en el devenir existencial del Yoga, como una simple “nota musical” de una infinita melodía de más de seis mil años sonando en medio de la Humanidad.

Vemos que el Yoga es digno por sí mismo y la única manera de aportarle más riqueza y dignidad es poniendo en práctica los valores sobre los que debe asentarse su enseñanza y práctica: los “yamas y niyamas”:

    • “Ahimsa” — Aportando paz y no guerra ni en las palabras, ni en las intenciones ni en las actitudes.
    • “Satya” — Ayudándonos a vivir la verdad y no la mentira y el autoengaño.
    • “Asteya” — Dándonos abundancia de satisfacción incluso en la pobreza y no anhelo de posesión de lo ajeno incluso en la riqueza.
    • “Brahmacharya” — Induciéndonos a emplear adecuadamente nuestra energía y no a desperdiciarla en actividades banales.
    • “Aparigraha” — Animándonos a eliminar lo innecesario y no acumular cosas y actitudes que deterioran nuestra calidad de vida.
    • “Saucha” — Purificando nuestro cuerpo y nuestra alma.
    • “Santosha” — Haciendo que broten en nuestra vida la aceptación, la comprensión y la paciencia y no permitiendo que aniden en nuestra alma las quejas, la rebeldía y el inconformismo.
    • “Tapas”—Despertándonos la voluntad, la perseverancia y el justo esfuerzo e impidiendo así que el estado de “tamas” o la inercia se adueñen de nuestra verdadera esencia, el alma.
    • “Swadhyaya” — Infundiéndonos el espíritu de auto indagación y el estudio de las leyes universales que rigen la vida, liberándonos así, de la ignorancia existencial que conduce al sufrimiento.
    • “Ishwara Pranidana” – Enseñándonos las bases de la humildad y la sumisión al Divino para salir de las redes de la prepotencia, el engreimiento, el odio y la intransigencia, pues Dios da su luz a los humildes y se la niega a los soberbios.

Exponemos que “Satsanga 1” nace para que las diferentes escuelas de Yoga y los practicantes se conozcan unos a otros y puedan establecer libremente relaciones de colaboración en los aspectos pedagógico, espiritual y humano.
Satsanga es un espacio abierto para que todos nos miremos de igual a igual y aprendamos a extraer lo más hermoso que hay en nosotros y en los demás, para descubrir que la vida es celebración de la unidad en la diversidad.
Satsanga es un foro donde todas las personas que sienten el Yoga como una parte importante de su vida puedan encontrarse periódicamente más allá de las escuelas, asociaciones o grupos en los que desarrollan su vida cotidiana.
Satsanga nace para apoyar, promover o llevar a cabo todo tipo de iniciativas dirigidas a la transmisión, difusión o realización del Yoga como camino de superación personal, búsqueda interior, servicio desinteresado o amor incondicional.

Apostamos por el trabajo en común y adoptamos como fundamento de esa colaboración, el Amor desinteresado que salva todos los abismos e incomprensiones, ya que entendemos que mientras el ser humano no ame a todas las criaturas existentes como se ama a sí mismo, sus facultades internas permanecerán debilitadas, ensombrecidas y ocultas. Perseguimos la fraternidad entre todos los miembros de la gran familia yóguica: maestros, profesores, practicantes y alumnos, para que el amor se convierta en la llave maestra que nos abra la puerta del despertar y lo convierta todo en belleza.

Acordamos apoyar a todo centro, instituto o escuela que se inicie en el proceso de enseñanza o formación de profesores de Yoga asesorándole en la programación que establezcan de mutuo acuerdo todas las escuelas incluidas en este primer congreso. Dicha programación será acorde con el programa básico de la Unión Europea de Yoga.

Proponemos en consecuencia, salir de las trampas de lo inmediato, lo visible y lógico para vislumbrar horizontes sin fronteras y los parámetros de la nueva Humanidad. Esto implica el reconocimiento, integración y aplicación de los siguientes valores que decidimos incorporar a las líneas maestras de nuestro trabajo en común:

  • Reconocimiento del amor desinteresado como la mayor demostración de la evolución humana.
  • Vocación de servicio a la Humanidad recordando siempre que lo que se entrega es lo que se recibe.
  • Incorporar el profundo sentido de la humildad y la sencillez.
  • Sentir la compasión hacía todos los seres, en especial hacia los humillados y abandonados.
  • Sonreír ante la adversidad.
  • Practicar el silencio ante el agravio y la disputa, comprendiendo y aceptando a aquellos que nos critican.
  • Escuchar, sobre todo, la palabra nacida de la experiencia.
  • No ignorar a nadie pues todos somos iguales ante el gran Atman.
  • Convertir la existencia en una celebración.
  • Hacer realidad en nuestra vida el desapego y la renuncia. 
  • Ejercitar incansablemente el gesto de perdonar.
  • Crear sólo aquellas normas que promuevan la fraternidad.
  • Sembrar la armonía y la paz en todo tiempo lugar.

Agradecimiento a todos los colectivos del Yoga que han contribuido y contribuyen en la divulgación y difusión del Yoga en España y en el Mundo entero.
Estas son pues nuestras motivaciones, intenciones y propósitos.

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